PrivacidadLa privacidad en Internet es motivo de preocupación para muchas personas. Cuando navegamos, ¿ven otros lo que hacemos? ¿Saben qué lugares visitamos, qué vídeos vemos o dónde viajamos usando el GPS? La respuesta es . ¿Por qué lo hacen? ¿Podemos controlar esto de alguna manera? Veamos.

Privacidad: nuestros datos son una mina de oro para otros

Las grandes multinacionales de la informática como Google, Facebook, Microsoft y muchos otros, quieren saber todo lo posible sobre nosotros. Nuestros datos son una fuente importantísima de ingresos para ellos. Las cantidad de información que obtienen es tan grande,  que han acuñado la expresión Big Data para referirse a su compilación y utilización.

Probablemente se nos diga que cuantos más datos posean, mejores servicios podrán ofrecernos: respuestas más rápidas y eficaces en los buscadores, correción de errores, servicios personalizados, etc. Aunque esto es verdad, la principal razón es económica: nuestra información es una mina de oro para estas empresas. Pongamos un ejemplo para entenderlo.

Supongamos que tienes algo que quieres vender. Por ejemplo, un teléfono móvil. Así que decides imprimir mil hojas de papel con un mensaje y una foto, explicando lo que vendes, el precio y las características del producto. Ahora repartes esta propaganda en la zona donde vives.

Supongamos que sólo tres de esas mil personas están buscando precisamente lo que ofreces. Tal vez una de ellas se ponga en contacto contigo y te compre el móvil. Has gastado inútilmente 997 hojas de papel, que irán a parar al cubo de la basura. Si hubiera alguna manera de saber de antemano qué tres personas están interesadas, habría bastado con imprimir sólo tres hojas.

Internet: la publicidad más efectiva

Lo cierto es que hay una manera de saber esto: llevando un registro de todo lo que ves al navegar por Internet. Supongamos ahora que eres el posible comprador del móvil. Buscas en Google, o en Facebook utilizando Windows 10 o tal vez Android.  Estas y otras empresas registran y cotejan los datos de tu navegación, y saben lo que estás buscando. Lo hacen millones de veces con millones de personas. Esa información vale su peso en oro. Si pudieras tener esa información, las posibilidades de vender tu móvil crecerían muchísimo y con mucho menos gasto y esfuerzo.

Supongamos que una multinacional quiere lanzar al mercado un nuevo modelo de aspirador. Quizá decidan hacer publicidad, pero es muy cara. Un solo anuncio en TV de 20 segundos, puede costar 10.000 euros, según la hora, la cadena y la audiencia. Una campaña efectiva necesita al menos 20 pases. (20 anuncios x 10.000 euros= 200.000 euros). Un anuncio de una página en una revista mensual puede costar 20.000 euros. Y otros medios, como la radio, tampoco son baratos.

La multinacional decide acudir a una de las empresas que tienen nuestros datos. Piden una lista de direcciones de correo electrónico y direcciones IP. Buscan personas que encajen con lo que van a vender. Eligen un perfil: mujeres, entre veinte y cuarenta años, ingresos medios, con familia, etc. Eligen los países y las zonas. Ahora compran esta lista. ¿Cuánto crees que van a tener que pagar? Cantidades millonarias, porque la eficacia de este tipo de publicidad es muy superior a todas las demás. Sólo la recibirán los que por su navegación en Internet ya han demostrado interés.

Gratis sí, pero a cambio de datos o publicidad

¿Te has preguntado alguna vez por qué hay tantos servicios y productos gratis en internet? No pagas nada por usar Google Chrome, o Google Maps. Microsoft ofreció Windows 10 gratis durante más de un año, y vende licencias muy baratas a muchas empresas. Android es gratis, y miles de sus aplicaciones para teléfonos y tablets también lo son. Esto lo hacen porque lo que les interesa de verdad son tus datos, para hacer negocio con ellos.

En otros casos, puede que el negocio consista en ofrecer programas y utilidades gratis. Pero al hacer la instalación, quizá soliciten nuestro datos, o nos ofrezcan publicidad de otros productos para que los instalemos también. A veces, si se trata de un programa muy popular, lanzan con frecuencia nuevas versiones. Sólo tienen pequeños retoques, pero cada nueva versión es la excusa perfecta para un nuevo contrato publicitario con los anunciantes.

Privacidad: ¿podemos protegernos?

Para obtener nuestro datos se utilizan cookies (=«galletas»). Son pequeños programas que permiten recopilar información. Las cookies facilitan mucho la navegación, y son prácticamente imprescindibles. El problema no está en la cookies, sino en el uso que se les dé. Las leyes de muchos países obligan a insertar avisos en las páginas web sobre este asunto, y también explicaciones sobre cómo se va a usar la información recopilada.  Será muy difícil navegar si no aceptamos el uso de cookies.

Para navegar con más privacidad, se pueden usar varios métodos:

  • Usar la navegación en modo incógnito o ventana privada.
  • Usar un navegador que respete la privacidad, como DuckDuckGo.
  • Usar la navegación a través de VPN, para ocultar nuestra dirección IP.
  • Usar la navegación encriptada, como la que ofrece el navegador Tor.
  • Borrar nuestro rastro digital en Google u otras empresas.

Controla lo que Google y otros saben de tí

Si tienes una cuenta de correo en Gmail y quieres saber qué datos tuyos posee Google, visita Google Cuenta, y también Google Mi Actividad. Te vas a sorprender en esta última. Google sabe qué páginas has visitado, qué videos has visto e incluso qué lugares has visitado y en qué fecha,  al usar el GPS con Google Maps. Pero tranquilo. Puedes borrar todo esto. Aunque hay quien dice que te hacen creer que lo has borrado, pero que en realidad los datos siguen estando ahí. Si es así, al menos no podrán utilizarlos legalmente, porque tu orden de borrado les desautoriza. Otras empresas, como Microsoft o Facebook están obligadas a facilitar el borrado del rastro digital, pero no te lo pondrán nada fácil, porque va contra la esencia misma de su negocio.